Seguro que has visto la espuma de poliestireno, en envases de comida para llevar y en vasos de café desechables. Y si alguna vez has recibido un paquete marcado como «frágil», lo más probable es que en su interior, contuviera espuma de poliestireno como relleno protector. Desde el embalaje de electrodomésticos hasta la decoración de interiores, e incluso en el asiento de tu coche, la espuma de poliestireno ha penetrado en todos los espacios de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, en los últimos años ha causado muchos problemas medioambientales.
Su nombre técnico es poliestireno expandido, «expanded polystyrene», (EPS) por sus siglas en inglés. En España se le conoce también como: Poliexpán, poliespuma, corchopán, corcho blanco, corcholina, forespán, poliespán, poroexpán, porexpán o techopán.
Entre sus virtudes podemos destacar que es: ligero, duradero y barato. Pero, por otra parte, el poliespán es extremadamente quebradizo y se rompe fácilmente en trozos diminutos. Estos pequeños trozos se dispersan a través del viento y contaminan el medioambiente. Aunque no es biodegradable, el poliexpán puede reciclarse. Pero, hacerlo no es tan fácil como tirarlo al contenedor de reciclaje más cercano.
En este artículo abordaremos todo lo referente al reciclaje y la valorización del EPS/XPS. Veremos las ventajas, oportunidades y los beneficios del reciclaje, tanto para el medioambiente, como su aprovechamiento económico en la producción de productos resultantes de los desechos o residuos de este versátil corcho blanco.
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¿Qué es el poliestireno expandido o porexpán?
La espuma de poliestireno expandido o «poliespuma» es un material plástico celular ligero, formado por pequeñas bolas esféricas huecas que se expanden, como las palomitas de maíz, y se procesan mediante diversas técnicas. Es un polímero sintético que puede adoptar múltiples formas.
El corchopán o techopán, como también se le conoce, es un producto de marca registrada por la empresa estadounidense «The Dow Chemical Company» que suele utilizarse como aislante en la industria de la construcción. Gracias, en parte, a que es un excelente aislante térmico y acústico; tiene una alta resistencia mecánica, un envejecimiento lento y es muy resistente a la humedad.
También es utilizado en accesorios de protección, debido a su alta resistencia al impacto. Adicionalmente, es uno de los favoritos en el sector de alimentos, ya que, al ser liviano y químicamente estable, es una excelente opción para empaquetar, comercializar y distribuir productos de consumo masivo.
El poroexpán es el material preferido en la industria del envasado y la alimentación, porque es sumamente ligero, constituido por un 95% de aire, tiene propiedades aislantes que mantienen los alimentos y las bebidas calientes o frías, sea cual sea su caso. Y es lo bastante resistente para proteger los artículos durante su transporte. En la práctica, el EPS se utiliza, sobre todo, para la elaboración de vasos de café, envases, revestimientos, tapas, cestas de productos, bandejas, relleno suelto, neveras de plata, etc.
La fabricación del material se realiza partiendo de compuestos de poliestireno en forma de «perlitas» que contienen un agente expansor (habitualmente pentano). Después de una pre-expansión, estas se mantienen en silos de acumulación y posteriormente son conducidas hacia máquinas de moldeo. Dentro de dichas máquinas se aplica energía térmica para que el agente expansor que contienen, se caliente aumentando su volumen, a su vez, el polímero se plastifica. Durante el proceso, el material toma la forma de los moldes que lo contienen.
Impacto medioambiental del poliestireno expandido o forespán
La naturaleza del EPS es de un solo uso, y ocupa una cantidad desmesurada de espacio. Su forma quebradiza hace que se rompa fácilmente en trozos diminutos y se disperse muy fácilmente. Un problema considerable, no solo cuando los usuarios lo «desechan», sino también, cuando el clima, la naturaleza y las máquinas excavadoras arrastran los residuos o desechos en los vertederos.
En su gran mayoría el material es vertido o tirado al medioambiente. Y como el poliestireno es químicamente estable, no es biodegradable y ni siquiera las bacterias, ni los microorganismos se alimentan de él, es una catástrofe medioambiental que perdurará en el tiempo, si no tomamos medidas rápidas y efectivas para su gestión y manejo.
El poliestireno tarda aproximadamente entre 500 años o más, según sea el caso, en descomponerse. Resulta sorprendente pensar que el envase de comida para llevar que acabas de utilizar, podría seguir existiendo dentro de medio milenio… Fuera del vertedero, la situación no es mucho mejor… Una vez tirado o desechado, este material ligero es arrastrado fácilmente, esparciéndose por calles, avenidas y masas de agua, obstruyendo los desagües pluviales.
Causa la contaminación de los océanos, y si es ingerido por los animales que conforman la fauna marina, les ocasiona la muerte. El poliestireno expandido, una vez ingerido por los seres vivos accidentalmente, se puede degradar liberando un tipo de dioxinas que son altamente tóxicas y puede provocar problemas de reproducción. Además, de obstruir el desarrollo normal de las especies.
Gestión del EPS, problemas de espacio y altos costes de almacenamiento
Aunque se sabe que el reciclaje del poliestireno es rentable, por desgracia es muy difícil y costoso de reciclar si no se le realiza un tratamiento previo debido a su baja densidad y el espacio que ocupa. La mayoría de las instalaciones de reciclaje no pueden procesar el EPS, porque a diferencia de otros plásticos. Pocas instalaciones de reciclaje invierten en equipos de compactación/densificación. Maquinaria necesaria para reformar los bloques de espuma.
En las fábricas, los restos de EPS o los productos defectuosos de este material, se amontonan en un rincón del almacén, lo que no solo aumenta los difíciles problemas de almacenamiento, sino también los riesgos de seguridad. Y lo que es más importante aún, se ha pasado por alto los beneficios económicos que pueden obtenerse al realizar una correcta y apropiada gestión.
El EPS es 100% reciclable y es un material que no es tóxico. Sin embargo, la tasa media anual de recuperación de EPS es de tan solo el 30%, y cada año se desperdician más de decenas de millones de toneladas de restos de EPS.
Dificultades del reciclaje de poliestireno expandido (EPS) o porexpán:
– No se clasifican de manera correcta los residuos: El EPS suele mezclarse con otros plásticos espumados difíciles de degradar, por lo que suele acabar en vertederos o incinerado junto con otros materiales.
– Costes de transporte elevados: Una carga de camión, de 65 metros cúbicos de productos de EPS sueltos, pesa tan solo unos 2.000 kilos, lo que aumenta considerablemente los costes de transporte, manipulación y procesamiento. Es importante, previo a su transporte, compactar o fundir en caliente el volumen de EPS.
– Vinculado al precio del petróleo: El EPS es un subproducto derivado del petróleo. El valor del material aumenta o disminuye de precio, dependiendo de la cotización del petróleo en el mercado.
Distintas formas de reciclar los residuos de poliestireno expandido (EPS) o poliespán:
– Método tradicional de incineración o enterramiento: Ocasiona contaminación y daños irreversibles al medioambiente.
– Reciclaje mecánico: Puede dividirse en regeneración simple y regeneración compuesta.
– En la regeneración simple, el material se puede utilizar solo o puede ser mezclado en cierta proporción, con material nuevo. El contenido de partículas trituradas puede estar entre el 10% y el 25%, es decir, la materia prima que se puede ahorrar oscila entre el 10% y el 25%.
+ En la regeneración compuesta, el material se caracteriza por tener un mayor grado de impurezas, suciedad y dificultad en su recuperación. Se requiere de una tecnología mucho más optimizada y equipos de alta eficiencia, para la reducción del volumen de trituración, limpieza, clasificación y posterior granulación.
+ Regranulación: El EPS puede triturarse, calentarse, fundirse, enfriarse, granularse, y finalmente regenerarse en PS, XPS y otros materiales.
– Compactadora o termofusora: Algunas fábricas, teniendo en cuenta factores como el coste de la maquinaria, utilizan prensas de EPS o máquinas de fusión en caliente, para prensar en frío o fundir en caliente los residuos o desechos de EPS. Estos bloques, o los grumos resultantes, se venden a empresas especializadas en el reciclaje de EPS. De esta manera, el volumen de residuos se puede reducir en gran medida. El coste de transporte también se reduce y se obtienen beneficios económicos adicionales.
Ventajas y beneficios del reciclaje del poliestireno expandido o corcholina:
– El EPS contribuye en gran medida al ahorro de energía y a la reducción de las emisiones de dióxido de carbono (CO₂).
– Contribuye al ahorro de combustibles fósiles.
– Es neutro para las aguas subterráneas.
– No contiene agentes aglutinantes.
– Resuelve el difícil problema del almacenamiento.
– La reutilización del EPS reduce, en cierta medida, el coste de producción.
– Los residuos de EPS pueden revenderse a otras plantas para obtener beneficios económicos.
– Los materiales recuperados pueden utilizarse para fabricar otros productos, como cajas de CD, marcos de fotos, conos viales, barandas, etc.
En definitiva
Si bien es cierto que el mejor residuo es el que no se genera, el poliespán o poliestireno expandido (EPS), cubre segmentos muy específicos de la industria de la construcción, embalaje y empaque; en donde no es tarea fácil encontrar un reemplazo coste/eficacia. En la actualidad, el mercado mundial de reciclado de EPS está creciendo rápidamente, sobre todo teniendo en cuenta la protección al medioambiente.
El coste de instalación de una línea de reciclaje de EPS es mucho menor que el de una fábrica ordinaria. Las materias primas son fáciles de recoger. Y solo se necesita un granulador para la regranulación. O puede tratarlo previamente con un compactador o una máquina de fusión en caliente y revenderlo a otras fábricas, lo que también puede aportar dinero rápidamente y generar grandes beneficios económicos.
En Q&E Consulting ponemos a su disposición, el diseño e implementación de un sistema de gestión eficaz de reciclaje de poliespán o poliestireno expandido (EPS). En nuestro plan de aprovechamiento y minimización de recursos, ofrecemos el equipamiento adecuado con el cual se reduce hasta 90 veces el espacio original. Ofrecemos, además, un canal de valorización y venta del material resultante.
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